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martes, 26 de abril de 2011

LA PRIMERA GENERACIÓN 2100

Un estudio científico postula que los niños nacidos en 2000 en países ricos vivirán un siglo. En Chile, investigadores de distintas disciplinas hacen sus proyecciones de cómo será vivir tanto.
PRIMERA PARTE Nuestros niños tendrán dos profesores por sala desde pre-kinder a cuarto medio, los chilenos estudiaremos inglés y chino y, a los 20, seremos trilingües. Con solo un chip y un examen de sangre podremos combatir, con ayuda de la genética, una de las principales epidemias que habrá: la obesidad, causa de enfermedades crónicas como diabetes y males coronarios. El cáncer se disparará a niveles nunca vistos, pero matará mucho menos: casi todos moriremos con algún tipo de tumor. Pero viviremos, la mayoría, cien años.
Una Cuarta Edad que durará por lo menos 20 años, al prolongarse la vida. Y que revolucionará el mercado: para los viejos se abrirá un mundo de posibilidades. Desde un intenso turismo hasta edificios inteligentes. Desde una segunda residencia comprada recién a los 60 a bibliotecas digitales, que desterrarán el Alzheimer con su exigencia de destreza mental. Cambiará el eje de la prevención en salud: el principal desafío para la humanidad no será ya alargar la vida, sino llegar a los cien en buenas condiciones, en bicicleta y no en silla de ruedas. Para eso, nacerán nuevas profesiones y nuevas líneas de investigación científica: la madurez durará decenios y alguien deberá atenderla. Porque si hoy la calidad de vida se torna crecientemente importante, en el 2100 comandará el mundo.
Una realidad que transformará los actuales paradigmas y, sobre todo, el mercado laboral: nadie trabajará más de cuatro horas diarias, pero iremos a la oficina hasta los 75. Edad en que la mayoría trabajará sólo media jornada...
Porque en el mundo occidental ya nación la primera generación de niños que vivirá cien años.
Es lo que afirman los científicos del Centro de Investigación del Envejecimiento en Odensee, Dinamarca, y del Instituto Max Planck de Investigación en Demografía, en Rostock, Alemania. Su investigación supone que los 340.000 adultos mayores de 100 años que existen hoy en el mundo desarrollado subirán a unos seis millones antes de 2050. Y asegura que los niños que hoy nacen en países como Japón, Inglaterra, Canadá e Italia serán pruebas vivientes de esta proyección. Japón es el estandarte en la materia: si en 1950 sólo unos 200 habitantes sobrepasaban los 100 años, en el nuevo milenio suman más de 20 mil.
Esta cuestión plantea hoy un desafío de importancia: ¿podremos llegar a los cien años de vida sin grandes limitaciones físicas?
SEGUNDA PARTE
Cáncer y Estilos de vida No será llegar y llevar. Así como los investigadores daneses y alemanas que elaboraron el estudio lo consideran un "privilegio humano de quienes hoy nace y que no es distante", así también planteará desafíos ineludibles. Por lo pronto, exigirá mejorar nuestra dieta, hacer ejercicio y reemplazar cigarrillo y alcohol por evasiones más sanas. En el 2100, lo que hoy es sugerencia será obligación.
En Chile, el salubrista Hugo Sánchez, profesor en el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile, INTA, evalúa:
- De Japón hemos aprendido que el estilo de vida tiene una conexión directa con las cifras. La población del 2100 será muchísimo más vieja, los adultos mayores superarán el 25%: el PNUD ya estableció que la proporción de viejos y niños cambiará hacia 2050. Nuestro desafío es envejecer con salud, pero en Chile la mano viene mala.
Sánchez se apoya en la última Encuesta Nacional de Salud, que reveló alta prevalencia de riesgo cardiovascular por obesidad, tabaquismo, sedentarismo, sobrepeso y colesterol alto. Los pediatras pesquisan diabetes tipo 2 (de adulto) en niños menores de 15 años por primera vez. Los obesos son hoy el 63 por ciento de la población, casi 11 millones de hombres, mujeres y niños.
Para optar a los 100 años en buena forma, esta realidad debe cambiar.
El bioquímico Jorge Martínez, jefe del Laboratorio de Biología Celular y Molecular del INTA, aterriza el tema en la principal enfermedad que aumentará en 2100: el cáncer. La aparición de carcinomas - que constituyen el 80 por ciento de los cánceres a partir de los 50 - se relaciona con la edad:
- Hay estimaciones epidemiológicas que dicen que, sobre los 80 años, el 35 por ciento de las mujeres porta un cáncer de mama. Y estudios de autopsias de hombres fallecidos sobre los 80 revelaron un 90 por ciento con tumores prostáticos. En países occidentales, la curva del aumento en la expectativa de vida es calcada a la de prevalencia de cáncer y otras enfermedades crónicas. Por suerte, los de jóvenes, que no son carcinomas, no aumentarán: óseos, de testículos y leucemias.
Más cáncer, dice Martínez, pero menos mortalidad. Por eso, no hay que asustarse. "Es una contradicción originada en que, en 2100, la terapéutica y la investigación científica habrán avanzado notablemente".
Pone énfasis en el concepto de dieta sana que deberá marcar la vida del hombre en el 2100. "Desde hace veinte años, se atribuye a la dieta la responsabilidad en no menos de 30 por ciento de los cánceres adultos. Uno de los factores que protegen es, sin duda, la restricción calórica. Así, para llegar a los 100 tendremos que comer alimentos magros, verduras, frutas y cereales. Y huir de la grasa. Ayudarán, dice la nutrióloga Ada Cuevas, del Centro de Nutrición de Clínica Las Condes, las nuevas investigaciones en el campo de la alimentación. Lo que hoy es experimental, para el hombre de 2100 será cotidiano. Por ejemplo, los avances en Nutrigenómica, que estudia la quema de grasas en cada individuo basada en su genética y que podría sentar las bases de dietas personalizadas y mucho más efectivas. Como en las cafeterías modernas, cada dieta será con nombre y apellido.
Y será más fácil y rápido adelgazar !
TERCERA PARTE
Trabajo y relajo El estudio elaborado en Dinamarca y Alemania marca también otro hito: así como el siglo XX fue "el de la redistribución del ingreso", el siglo XXI será "el de la redistribución del trabajo". Quienes lleguen al 2100 y vivan 100 años trabajarán por lo menos 45 años seguidos, pero de distinta forma. La jornada diaria se acortará a la mitad y una semana laboral exigirá, máximo, 15 a 25 horas. Desde los 65, la gran mayoría de empleados irá a la oficina sólo medio día.
El mayor tiempo libre que dispondremos tendrá que ser llenado: aflorarán nuevas industrias de turismo, viajes, hotelería, entretenimiento y cultura. Al mejorar la calidad de vida, los humanos seremos probablemente más felices. Esto incidirá, dice el estudio, en mejores estadísticas de salud mental en el mundo.
En Chile, el ex ministro de Economía y actual director del Instituto Expansiva-UDP, Jorge Marshall, avala este futurista panorama:
- En el 2100 no existirá pobreza, el mundo será inmensamente rico. Las tendencias actuales de crecimiento de países populosos como China e india serán seguidas por todas las naciones pobres, como las de África. Se acabarán las hambrunas.
Marshall confirma que, en el mundo occidental, la gente demandará estilos de vida más glamorosos porque tendrá mejores ingresos. Las vacaciones anuales durarán seis o siete semanas, las semanas laborales serán de 4 días, crecerá la demanda por la segunda vivienda y los viajes. La industria del entretenimiento tendrá un crecimiento exponencial. Esto cambiará la vida adulta y la vejez, aunque también incidirá en la adolescencia. Podría ser una vida más feliz y menos sacrificada, reflexiona.
El ex ministro anota otra consecuencia que tocará a la ecología. Aunque hoy la población mundial va en alza, hacia el 2040 su crecimiento se estancará y comenzará a declinar. "Entonces habrá menor presión alimentaria y menor presión sobre las energías, sobre el uso del aire y del agua. El hombre del 2100 gozará de la energía solar, que para ese entonces será competitiva". ¿Y nuestros niños? La niñez y la adolescencia enfrentarán desafíos nunca conocidos antes. Al acrecentarse la movilidad entre países, caerán las barreras. Al no haber pobreza en el mundo, la inmigración económica decaerá y, en consecuencia, los países ricos perderán el miedo y abrirán sus fronteras. Nuestros niños y jóvenes crecerán en un mundo sin bordes, donde el conocimiento será global y estará al alcance a través de intrincadas redes tecnológicas.
"Viajar será más expedito porque probablemente sólo existan tres monedas: el dólar, el euro y el yuan chino; la tendencia es hacia la disminución de las monedas en el mundo", dice Marshall.
José Joaquín Brunner, director del Centro de Políticas Comparadas de Educación en la Universidad Diego Portales, visualiza la enseñanza en el 2100:
- Hasta los 12 años, será más de lo mismo, pero de ahí se sucederán los cambios. Desde el primer día, los niños trabajarán con medios digitales y su jornada escolar seguirá fuera de los muros de la escuela. Como casi todos los padres y madre tendrán educación superior completa, la familia se involucrará más. Los colegios recibirán una parte importante de su alumnado de países vecinos y otras regiones del mundo, el inglés será el segundo idioma en Chile y el chino, crecientemente cotizado. Habrá textos escolares mejor conectados a redes y simuladores digitales y más de un profesor por sala de clase.
Las proyecciones de Brunner continúan desde la realidad de hoy. Una enseñanza muy personalizada (menos alumnos por sala) marcará un sistema educativo público con gestión privada. "Podría ser hacia el año 2033".
- A partir de los 12, la educación se parecerá menos y menos a la de hoy. Habrá miles de vías para formarse y la educación en la adolescencia y adultez cruzará la vida completa de las personas bajo modalidades formales y no formales. Se combinará el trabajo con las horas libres en contacto con profesores humanos y máquinas virtuales.
Los diplomas perderán su importancia hacia el 2100, porque cada uno tendrá un "pasaporte de aptitudes y habilidades" para optar a los muchos trabajos que se realizarán en 100 años. La socióloga del trabajo Ana Cárdenas concuerda: "los seres humanos del 2100 necesitarán constante capacitación para reciclarse. Ingresarán varias veces al sistema educacional durante su vida laboral para no quedarse atrás".
Artículo publicado en la revista El Sábado de El Mercurio en 2009

Gentileza a SouthGenetics

miércoles, 20 de abril de 2011

El álter ego científico de Obama

Revista ¿Que Pasa? -- Ciencia -- 21 de Enero 2011
Jim Gates es físico teórico. Su mundo son las matemáticas y su fe está puesta en la "teoría de cuerdas", el último chiche de la ciencia mundial. Pero eso no es todo. Hoy, cada tres o cuatro meses, habla cara a cara con el hombre más poderoso del mundo.
Dos años antes de la nominación de Barack Obama como candidato presidencial, en uno de los accesos del aeropuerto de Washington D.C. un hombre lo golpeó accidentalmente por detrás, tratando de destrabar su maleta. Obama se dio vuelta y el hombre lo miró y le dijo: "Excuse me". Eso fue todo. Veinticuatro meses más tarde, ya como presidente de EE.UU., se encontraría con el nombre de esa persona en una lista de la cual debía seleccionar a un nuevo integrante de su Consejo de Asesores en Ciencia y Tecnología. De esta historia tal vez Obama no se acuerda, pero su otro protagonista, el físico teórico Jim Gates, la guarda como tesoro, aunque dice que nunca la había contado. Sylvester James Gates Jr. tiene una de esas cabezas a las que ninguna idea parece quedarles demasiado grande. Ni demasiado chica. La adorna con un particular peinado que lo hace inconfundible. Estuvo una semana en Chile, invitado por la vicerrectoría de Investigación y Doctorados de la Universidad Andrés Bello. Hoy, Gates forma parte de un consejo de 20 integrantes que no constituyen funcionarios públicos ni reciben remuneración. Emiten sus informes a petición del presidente Obama -el primero fue acerca de la epidemia de influenza H1N1- o en relación con temas cercanos a los objetivos de esa administración -el último se trató del estímulo a la educación científica de los niños-. El Consejo se junta mensualmente, y cada tres o cuatro meses asiste el presidente en persona. En esas citas, Gates ha podido ir bastante más allá de ese encuentro accidental en Washington... -El presidente Obama parece ser muy humanista, ¿pero tiene una mente científica?
- Oh, sí...
- ¿Se lleva bien con los científicos? - Sí, muy bien. La persona pública que uno ve es exactamente el mismo individuo que he podido observar en privado. Es muy inteligente. Y lo es en la forma en que los científicos reconocemos la inteligencia...
- ¿Y en qué consiste esa inteligencia?
-Se refiere a la habilidad de la persona para insertarse en una situación, usar un método similar al método científico para llegar a determinadas conclusiones que le permitan decidir qué acciones tomar. Y el presidente tiene esa habilidad. -Sus preocupaciones parecen ser la salud, la pobreza, el medioambiente, las minorías...
"(Obama) está extremadamente preocupado por el consumo energético de un modo sostenible. Le preocupa el cambio global del medioambiente. Le preocupa la proliferación nuclear. Y el terrorismo: está completamente involucrado en la protección de la nación. Algunos piensan que eso es incompatible con su preocupación por la paz, pero yo no lo veo así".
-No estoy de acuerdo con eso de las minorías. Lo que siempre le he escuchado es una preocupación por los estadounidenses. Los comentarios que le he oído dan cuenta de alguien que cree profundamente en la capacidad de los estadounidenses de resolver problemas.
-¿Cuáles son sus preocupaciones fundamentales, entonces? -Está extremadamente preocupado por el consumo energético de un modo sostenible. Le preocupa el cambio global del medioambiente y lo que eso significa para el mundo. Le preocupa la proliferación nuclear. Y el terrorismo: la seguridad de nuestro país está al tope de su lista, está completamente involucrado en la protección de la nación. Algunos piensan que eso es incompatible con su preocupación por la paz, pero yo no lo veo así.
- ¿Cuál fue el objetivo del consejo al elaborar sugerencias en políticas de educación para las ciencias? ¿Permitir que Estados Unidos recupere el liderazgo perdido?
- Más que haber perdido liderazgo, nuestro país ya no es tan predominante como después de la Segunda Guerra Mundial. En ese período se dio una anomalía histórica que nos llevó a representar un porcentaje altísimo de la riqueza mundial. El mismo triunfo en la guerra fue producto de la capacidad de Estados Unidos de superar a sus oponentes en capacidad de innovación. La bomba atómica es un tema horroroso en términos de su impacto en los seres humanos, pero el hecho de que la ciencia y la tecnología fueran capaces de generar un cambio así de disruptivo en los métodos bélicos dotó a Estados Unidos de la capacidad de tener la mayor infraestructura científica del mundo.
- ¿Y qué pasó después?
- Ha habido un cambio cultural muy profundo, que ha reducido la valoración del científico en la sociedad. Hoy la mayoría de los jóvenes no quieren ser científicos: quieren ser estrellas de rock. Los jóvenes están obsesionados con producir "contenido" para el consumo masivo: cantantes, actores, atletas... Otras naciones han entendido lo que nosotros hemos olvidado: que el desarrollo económico está atado a la habilidad de una nación de innovar en ciencia y tecnología. El año pasado, en Estados Unidos se graduó más gente en teatro y danza que en ingeniería... Además, las grandes empresas ya no apoyan el desarrollo científico como antes lo hacían. Ahora, esto no tiene por qué ser tan malo: la naturaleza nos enseña el valor de la diversidad... ¡la naturaleza pone sus apuestas en muchas partes al mismo tiempo!
Naturaleza inteligente
Gates nació en 1950 y su encuentro con la ciencia se produjo cuando un profesor en su escuela de Orlando, Florida, mostró cómo se podía representar una bola rodando mediante una ecuación. Decidió convertirse en físico. Su padre y su madrastra lo convencieron para que entrara al MIT, de donde saldría con un doctorado. Hoy es profesor John S. Toll de la Universidad de Maryland en College Park y uno de los apóstoles de esta especie de secta que integran quienes han puesto su fe en la "teoría de cuerdas", esa colección de ecuaciones que buscan explicarlo todo a partir de una serie de filamentos (o tallarines) cuyas vibraciones generan la realidad que percibimos: a veces vibran produciendo luz, otras protones, electrones o quarks. "La 'teoría de cuerdas' no es todavía ciencia... es matemáticas. Es preciencia. La proposición es que cada ley de la naturaleza, cada pedazo de materia y energía, incluso el espacio y el tiempo, todo surge como manifestación de esta idea matemática...", explica Gates. Para que sea ciencia es necesario poder contrastar la propuesta con la realidad natural y poder reproducir sus manifestaciones. "Y la naturaleza es muy, muy inteligente, y puede encontrar situaciones especiales, en las que uno en principio debiera poder hacer predicciones, pero no puede. Eso nos pasaría con una 'teoría de todo'. La naturaleza es siempre un poco más inteligente", reconoce. - Y eso sólo lo sabemos cuando conocemos en profundidad a la naturaleza... - Uno de los atributos de las ciencias es que la mejor forma de comprender la naturaleza es preguntarle a ella lo que "piensa". Y eso lo hacemos experimentando y observando. Al observarla, aprendemos cuán inteligente es.
-Y cuando la observamos, a veces nos dice que estamos en lo cierto, pero la mayoría de las veces nos demuestra que estamos equivocados, ¿no?
-Eso es verdad. De hecho hay una cita famosa de Albert Einstein que dice algo así: el destino de la mayoría de las teorías científicas es ser desmentida al poco tiempo; para las que se salvan, la naturaleza dice "tal vez...".
- ¿Ese fue también el destino de su famosa teoría de la relatividad?
- La historia de Einstein muestra la capacidad humana de penetrar profundamente en la comprensión de la naturaleza, encontrar respuestas, representar esas respuestas en fórmulas matemáticas y regresar a la naturaleza para preguntarle si estamos en lo correcto. En su caso, es una sorpresa maravillosa descubrir que obtuvo la respuesta correcta. Dice algo muy poderoso acerca de las herramientas que usamos: las matemáticas. Es un hecho que de todos los lenguajes humanos, sólo las matemáticas han demostrado su idoneidad para esta tarea de entender la naturaleza.
- ¿Sólo las matemáticas?
- Así es. Para un científico teórico, las matemáticas constituyen un órgano de percepción extrasensorial. Tenemos los cinco sentidos: podemos ver, oír, oler, tocar, saborear... pero tenemos además este órgano adicional llamado matemáticas que usamos realmente para observar la naturaleza. El propio Charles Darwin dijo que gracias a las matemáticas, estamos dotados de un nuevo órgano sensorial.
Un asunto de supervivencia
- Cuando los científicos hablan de ciencia uno tiene la impresión de que están hablando al mismo tiempo de filosofía y de teología...
-Bueno, la física proviene de una parte del conocimiento llamada "filosofía natural", así que los físicos siempre hemos sabido que somos parte de la búsqueda filosófica. Pero, a mi modo de ver, la física no reemplaza a la filosofía, simplemente nos entrega un lente diferente para pensar cómo funciona el universo. La pregunta acerca de la religión es más difícil. Mucha gente me pregunta si lo que hago no va en contra de la religión... Yo creo que no, y creo que la ciencia francamente no puede reemplazar a la religión.
- ¿No?
- No, y doy un ejemplo. Imagina que ocurre un milagro... ¿Cómo podría un científico reconocerlo? Dada la forma en que está estructurada la ciencia, no podemos reconocerlo. La ciencia se trata de observaciones reproducibles. Lo propio del milagro es que ocurra una sola vez... y si algo no puede ser reproducido, la ciencia no tiene cómo discutirlo. La estructura de la ciencia impide comprender fenómenos que quedan fuera de sus fronteras. En ese sentido, no entiendo cómo la ciencia podría siquiera atacar a la religión...
- En estos días, en todo caso, hay científicos que parecen empeñados en demostrar que hay creencias equivocadas, partiendo por la mismísima existencia de Dios...
- Hay una palabra que describe lo que está pasando: "cienticismo", que asume que la ciencia efectivamente es capaz de desplazar a la religión. Yo opino que es imposible. No estoy de acuerdo con los científicos que piensan que la ciencia es capaz de desplazar las creencias religiosas... no veo cómo podrían lograrlo si hay fenómenos que son simplemente invisibles para la ciencia. No entiendo cómo Hawking o Hitchens llegan a esa conclusión.
- ¿Cómo la ciencia se transforma en arma de la política?
- En la política, lo que se busca es que la mayor cantidad de gente esté de acuerdo con mis ideas, porque eso me da el poder de hacer cambios. La historia nos demuestra que cuando obtenemos un conocimiento, alguien terminará utilizándolo. Si hay un nuevo conocimiento, se va a usar de maneras nuevas y algo va a cambiar. Si simplemente aprendiéramos cosas para ponerlas en los libros ¡estaríamos todavía viviendo en chozas! Pero ésa no es la dinámica de nuestra cultura: los avances de la ciencia tienden a convertirse en avances tecnológicos.
"Imagina que ocurre un milagro... ¿Cómo podría un científico reconocerlo? Dada la forma en que está estructurada la ciencia no podemos. Porque la ciencia se trata de observaciones reproducibles. Lo propio del milagro es que ocurra una sola vez... y si algo no puede ser reproducido, la ciencia no tiene cómo discutirlo".
-Pero eso tal vez ocurre porque la ciencia actual está siempre ligada a algún interés...
- Eso es cierto. No conozco ningún caso en que pueda existir ciencia desvinculada de algún interés que le dé soporte. La ciencia no obtiene el apoyo de la sociedad sin demostrar que tiene algún beneficio. Y eso está bien, porque la ciencia es muy costosa: no sólo en términos económicos, sino que de esfuerzo humano. En una sociedad donde la tarea principal es obtener el alimento, mantener a un individuo dedicado a entender la estructura del átomo es un enorme "impuesto" para quienes tratan de sobrevivir. A cambio de ese "lujo", la ciencia tiene que devolver conocimiento útil para la sociedad.
- ¿Por qué debiéramos comprender el átomo y no mejor desarrollamos ciencia para combatir el hambre...?
- Te contesto primero en broma y después en serio. No hubo "científicos dinosaurios"... y los dinosaurios ya no existen... En último término, pienso que hacemos ciencia porque es la manera de defender a nuestra especie en el largo plazo. Como especie hemos sido bastante afortunados. Hemos disfrutado de un medioambiente propicio para nuestro desarrollo... la naturaleza ha sido amable. Pero como científico sé que ése no tendría por qué ser el caso. La naturaleza es muy caprichosa, el ambiente cambia, a veces radicalmente. Y si me preguntas cómo podremos sobrevivir a lo largo de cientos de miles de años, mi sospecha es que lo haremos gracias a nuestra tecnología, que nos permitirá superar episodios capaces de destruir el planeta, y la única manera en que puedes obtener esa tecnología es la ciencia. Al entender cómo funciona el universo, ponemos a nuestra especie en una mejor posición para sobrevivir durante milenios.
- ¡Usted sí que cree en la ciencia...!
- Es lo que creo, de verdad. El objetivo final de la ciencia es la supervivencia de nuestra especie.

miércoles, 26 de enero de 2011

Genoma del orangután presenta un 97% de coincidencias con el humano

A pesar del alto porcentaje, los científicos señalaron que los humanos no son tan parecidos al homínido como se creía.

Un consorcio internacional de investigación secuenció el genoma del orangután, el homínido más distante del ser humano, aunque con unas coincidencias genéticas que alcanzan el 97 por ciento, según publica esta semana la Revista Nature (english) en portada.
Científicos del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona (UPF-CSIC) y del Instituto de Oncología de la Universidad de Oviedo colaboraron en este trabajo, dirigido por el investigador Devin Locke, de la Washington University in St. Louis, que es fruto de la colaboración de más de treinta laboratorios de siete países.
Los investigadores han identificado los más de tres millones de pares de bases que constituyen el genoma del orangután, un animal con el que el hombre compartió un antepasado común hace más de doce millones de años.
Pese a las grandes coincidencias genéticas del ser humano con el orangután, "los humanos no somos tan parecidos a ese homínido, ni al resto de ellos como se pensaba hace unos años", explicó Arcadi Navarro, coordinador del trabajo aportado al estudio por los investigadores de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, donde es catedrático de genética.
El científico, que es además de profesor del Instituto de Biología Evolutiva (UPF-CSIC), añadió que "gracias a las técnicas modernas se detectaron diferencias muy importantes en ciertos fragmentos del genoma de unos y otros, y eso nos hace muy distintos".
Únicamente ese tres por ciento de diferencias en las zonas comunes del genoma representan alrededor de 90 millones de variantes no comunes, a lo que se sumaría otro 15 por ciento de rasgos totalmente distintos como consecuencia de los fragmentos genómicos no coincidentes entre ambos grupos.
"Sólo en esos fragmentos del genoma no compartidos -señala el investigador- podría haber hasta decenas de genes que nosotros tenemos pero los orangutanes no, y viceversa".
Según los científicos, con la secuenciación del genoma del orangután se ha ampliado el conocimiento genómico de los primates vivos, entre los que se incluyen el hombre y el chimpancé.
Este conocimiento se verá completado con el genoma del bonobo y del gorila previsiblemente en los próximos meses.
Por otra parte, también han sido secuenciados ya los genomas de los extinguidos Homo Neandertal y del homínido de Denisova.
Los datos obtenidos ahora respecto al orangután aportan claves para entender la evolución de los homínidos y el proceso que dio lugar a la aparición del ser humano.
Asimismo, desvelan información sobre los mecanismos en torno a las reorganizaciones cromosómicas de enfermedades como el cáncer.
En el estudio, los científicos también descubrieron la gran diversidad genética existente entre los propios orangutanes, al comparar el genoma de un orangután de Sumatra con los de otros cinco de Borneo.
"El orangután medio es más diverso desde el punto de vista genético que el humano medio", afirma en una nota el autor principal del estudio, el genetista Devin Locke de la Universidad de Washington.
Los científicos registraron 13 millones de variantes de ADN en los orangutanes, una información que permitirá conocer la diversidad genética de estos animales en libertad y en cautividad y a fijar prioridades para su conservación.
La diversidad es importante porque realza la capacidad de las poblaciones de orangutanes de mantenerse sanas y adaptarse a los cambios en el entorno.
FUENTE: La Tercera / Tendencias 26/01/2011