jueves, 22 de marzo de 2012

Queremos crear un valor adicional para la economía chilena


  • El ejecutivo está a cargo del primer Centro de Excelencia que la organización de investigación aplicada más grande de Europa tiene en Sudamérica.
  • El proyecto cuenta con un presupuesto de aproximadamente US$ 50 millones para un periodo de diez años, donde desarrollarán investigación y desarrollo en las áreas de acuicultura, agricultura y sector energético.

Wolfgang Schuch, gerente general de Fraunhofer Chile Research


El 1 de septiembre de este año se inauguró en Chile el primer Centro de Excelencia Fraunhofer en Sudamérica, el cual cuenta con el apoyo de InnovaChile de Corfo. Su objetivo es hacer investigación y desarrollo por un periodo de diez años, en el que se invertirán cerca de US$ 50 millones, de los cuales la entidad chilena aporta alrededor de US$ 20 millones.
El gerente general, Wolfgang Schuch, cuenta que Fraunhofer –conocido mundialmente por haber creado el MP3– tiene 60 institutos en Alemania, donde la  mayoría de los científicos colaboran en proyectos en Sudamérica. “Hace un tiempo, los investigadores decidieron que tendríamos un único centro líder en Sudamérica y escogimos Chile, debido al rápido crecimiento de la economía, el buen sistema económico y la excelente infraestructura”, explica.

El ejecutivo agrega que “el modelo de innovación que tiene Fraunhofer en Alemania es muy exitoso y puede ser un gran soporte sobre todo para un país como Chile, que necesita innovaciones tecnológicas para mantenerse competitivo en muchas de las áreas de negocio”.

Actualmente, las áreas de acción de Fraunhofer Chile Research son la acuicultura, la agricultura y el sector energético –donde aplican la biotecnología de sistemas– para lo cual trabajan con la Fundación Chile, Universidad de Talca y Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) como coejecutores de los proyectos.

Con la Universidad de Talca investigarán en biotecnología agrícola para los alimentos, usando la tecnología de dendrímeros. Con la PUCV se dedicarán a la utilización de diferentes biomasas como energía renovable. Con la Fundación Chile, en tanto, se centrarán en el desarrollo de innovadores agentes terapéuticos para peces para combatir diferentes enfermedades.

¿Cuáles son los principales objetivos de Fraunhofer Chile Research?
Los principales objetivos son contribuir en el proceso de innovación y generación de riqueza en las compañías que desarrollan tecnologías. Asimismo, generar nuevos puestos de trabajo en las industrias con las cuales estamos trabajando. A través de eso queremos crear un valor adicional para la economía chilena. En términos prácticos, ejecutaremos diversos proyectos que tienen relación con las áreas industriales de Chile como la acuicultura, agricultura y sector energético. En el futuro queremos incluir la minería y el área de salud.
Los proyectos son definidos junto con nuestros coejecutores. En acuicultura trabajamos con la Fundación Chile, en agricultura con la Universidad de Talca y en energía con la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Esas organizaciones tienen los mismos objetivos que nosotros, pero al mismo tiempo proveen de proyectos tecnológicos e instalaciones, lo que es muy importante para el desarrollo de las actividades de investigación de Fraunhofer en Chile.
En esas instalaciones tenemos un staff de investigadores de Fraunhofer, pero los profesionales chilenos también contribuyen en nuestros proyectos. En Alemania también hay científicos que nos proveen de servicios de investigación. En Chile somos un total de 69 personas, y contando a toda la gente que colabora sumamos más de 100.

En los últimos dos años en Chile se ha visto una fuerte disminución de la inversión pública en el sector de la innovación. ¿Qué le parece este escenario para una iniciativa como Fraunhofer?
El modelo que tenemos en Alemania es muy simple. En investigación tenemos un sector muy activo e innovador, tanto en las universidades como en los institutos de investigación. Además, contamos con el compromiso de las compañías de adoptar nuevas tecnologías y usar la investigación y desarrollo para el mejoramiento de sus negocios. Fraunhofer, de alguna manera, está en medio de estos dos sectores para ayudarlos a desarrollar proyectos de I+D que puedan ser incorporados en productos comerciales.
En Chile, creo que hay un muy buen sector de investigación en Chile. Sin embargo, aún falta por parte de las compañías reconocer que todo el trabajo que realizan las universidades los puede favorecer. Quizás necesitan un gran ejemplo de cómo la transferencia de una muy buena tecnología puede ayudar a una compañía a solucionar un problema o desarrollar un nuevo producto. Una vez que las empresas entiendan el valor de la I+D van a invertir más dinero en esa área y, a su vez, el Gobierno también comenzará a hacer lo mismo.

¿Qué desafíos cree que tiene el país en esta materia?
Chile no tiene la misma historia que Alemania. Por ejemplo, en mi país, alrededor del 75% de lo que se gasta en I+D proviene de la industria. En Chile, estoy seguro de que es lo opuesto. Y nuestro rol es tratar de contribuir a eso. Creo que el Gobierno constituye un gran apoyo para desarrollar estrategias que ayuden a este proceso de innovación. Uno de ellos es el establecimiento de fondos para crear estos centros de excelencia, ya que es un mecanismo mediante el cual pueden convencer a las compañías de que las pueden ayudar a alcanzar mejores estándares en proyectos de áreas particulares.

Los incentivos tributarios a la inversión privada en I+D que está promoviendo el Gobierno no son extensamente usados por las compañías, pero son muy atractivos para que estas inviertan en actividades de desarrollo. Entiendo que se está buscando diversas maneras para invertir. Cuando estos fondos realmente puedan contribuir a potenciar la innovación en el país se destinará más dinero a esta materia. Pero esa es una pregunta que debe responder el Gobierno, no yo.

En el país tenemos alrededor de 4 mil investigadores, número que fácilmente se encuentra en una universidad top ten en el mundo. ¿Cómo se podría incrementar esta cifra?
Eso es algo que he escuchado de parte de algunas empresas, pero no de los investigadores. En las áreas en las cuales nosotros hemos estado trabajando no hemos tenido problemas en encontrar a la gente adecuada para poner en marcha los proyectos de investigación. En Santiago no hay muchas dificultades, creo que eso se da más en las regiones, porque no parecen tan atractivas para el trabajo científico.
Fraunhofer es una de las organizaciones preferidas en Alemania para la capacitación científica. Esperamos tener la misma reputación en Chile y así atraer a otra gente. Una de las claves es crear más redes de trabajo internacionales para poder hacer un intercambio de profesionales. En ese sentido, una de nuestras líneas de investigación en la PUCV es establecer un acuerdo con la Universidad de Münster para realizar un intercambio de estudiantes. Eso es algo que también queremos replicar en el sur de Chile, ya que vemos muchas oportunidades. La mayoría de los científicos de excelencia que trabajan en acuicultura en otras partes del mundo no tienen acceso a las instalaciones como las que existen en el sur de Chile. Nosotros queremos utilizarlas para colaborar en investigaciones internacionales y cautivar a científicos para que vengan a trabajar a Chile.

I+D en acuicultura
¿Qué proyectos desarrollarán en Chile en el área acuícola?
El primer proyecto es una vacuna para el virus ISA, para lo cual trabajaremos en conjunto con nuestros colegas alemanes. ¿La razón? Cuando realizamos las proyecciones para establecer este centro en Chile ese era un aspecto muy importante para la industria acuícola. Segundo, actualmente existen en el mercado diferentes productos con los cuales podemos comparar la eficiencia de esta tecnología. Nuestro desarrollo consiste en una vacuna oral, la que es ingerida por el pez a través del alimento en vez de ser inyectada. En esa área hay muy pocos productos en el mercado y eso nos permitirá establecer una plataforma para desarrollar vacunas para las nuevas enfermedades que se presenten.

Otro proyecto tiene relación con la detección temprana de enfermedades. A través de biomarcadores será posible identificar cuándo un pez está enfermo. De esta manera, los productores pueden aplicar tests a sus peces y determinar qué los está afectando. Así la industria puede reaccionar más rápido de lo que lo hace ahora.

¿Cómo ha sido la relación con las compañías del sector acuícola?
Una de las principales actividades que estamos realizando en este momento es conversar con la industria acuícola para conocer cuáles son sus problemas. Estamos muy abiertos a tener mayor contacto con compañías que tienen problemas particulares y detectar oportunidades para nuestros investigadores. Muchas empresas ya se han contactado con nosotros, pero nos gustaría conversar con otras industrias que tienen relación con la salmonicultura. Eso permite tener una visión completa de cuáles son los diferentes temas técnicos, no solo productivos, de las actividades subsidiarias, porque escuchando sus problemas podemos establecer plataformas para resolverlos.

A nivel mundial, la acuicultura está enfrentada a limitantes relacionadas con la disponibilidad de insumos marinos para la elaboración de alimento para peces. ¿Es un tema de interés para ustedes?
El mundo necesita más proteínas y la disponibilidad de proteínas marinas para consumo humano es un tema que está en la agenda de muchos países y organizaciones mundiales. Localmente, el Gobierno anunció que se convertiría en el principal productor de peces a nivel mundial. De esta manera, Fraunhofer va a estar involucrado en cualquier avance que provenga de la innovación.

Nuestra posición en Chile, particularmente en acuicultura, es que debemos ser más activos en muchas áreas que nos estamos abordando en este momento. Por ejemplo, pruebas de calidad en los alimentos, particularmente para el salmón de exportación, ya que no sabemos cuál es el impacto que tienen las prácticas de la acuicultura en la calidad del pez que va a ser consumido. Por ejemplo, podríamos establecer las capacidades tecnológicas para determinar residuos en los peces.

Otro aspecto interesante es el impacto que puede tener la acuicultura en el medio marino. En Fraunhofer Alemania, por ejemplo, tenemos una unidad que se dedica a estudiar exclusivamente los impactos medioambientales de distintas actividades. Queremos hacer algo similar en Chile para prestar apoyo al sector acuícola y ayudarlos en el crecimiento de sus operaciones y en el desarrollo de productos seguros.

Finalmente, ¿qué desafíos cree que debe enfrentar la salmonicultura en Chile?
Creo que la industria está creciendo exponencialmente y las compañías cuentan con un muy buen programa en ese sentido, porque en 30 años la actividad logró ser una  de las principales industrias exportadoras de Chile. Uno de los desafíos es competir con otros países productores, tales como China y Vietnam. Chile tiene la ventaja de producir un pez de muy buena calidad, donde el consumidor obtiene valor agregado. Ese es uno de los principales beneficios del salmón. Por lo tanto, el desafío es ser capaces de mantener esa posición líder de calidad del producto, responsabilidad ambiental y educación acerca de los aspectos que puedan estar relacionados con la industria. En ese sentido, creo que la salmonicultura tiene un futuro brillante. 

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