- El ejecutivo está a cargo del primer Centro de Excelencia que la organización de investigación aplicada más grande de Europa tiene en Sudamérica.
- El proyecto cuenta con un presupuesto de aproximadamente US$ 50 millones para un periodo de diez años, donde desarrollarán investigación y desarrollo en las áreas de acuicultura, agricultura y sector energético.
Wolfgang Schuch, gerente general de Fraunhofer Chile Research
El
1 de septiembre de este año se inauguró en Chile el primer Centro de
Excelencia Fraunhofer en Sudamérica, el cual cuenta con el apoyo de
InnovaChile de Corfo. Su objetivo es hacer investigación y desarrollo
por un periodo de diez años, en el que se invertirán cerca de US$ 50
millones, de los cuales la entidad chilena aporta alrededor de US$ 20
millones.
El
gerente general, Wolfgang Schuch, cuenta que Fraunhofer –conocido
mundialmente por haber creado el MP3– tiene 60 institutos en Alemania,
donde la mayoría de los científicos colaboran en proyectos
en Sudamérica. “Hace un tiempo, los investigadores decidieron que
tendríamos un único centro líder en Sudamérica y escogimos Chile, debido
al rápido crecimiento de la economía, el buen sistema económico y la
excelente infraestructura”, explica.
El
ejecutivo agrega que “el modelo de innovación que tiene Fraunhofer en
Alemania es muy exitoso y puede ser un gran soporte sobre todo para un
país como Chile, que necesita innovaciones tecnológicas para mantenerse
competitivo en muchas de las áreas de negocio”.
Actualmente,
las áreas de acción de Fraunhofer Chile Research son la acuicultura, la
agricultura y el sector energético –donde aplican la biotecnología de
sistemas– para lo cual trabajan con la Fundación Chile, Universidad de
Talca y Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) como
coejecutores de los proyectos.
Con
la Universidad de Talca investigarán en biotecnología agrícola para los
alimentos, usando la tecnología de dendrímeros. Con la PUCV se
dedicarán a la utilización de diferentes biomasas como energía
renovable. Con la Fundación Chile, en tanto, se centrarán en el
desarrollo de innovadores agentes terapéuticos para peces para combatir
diferentes enfermedades.
¿Cuáles son los principales objetivos de Fraunhofer Chile Research?
Los
principales objetivos son contribuir en el proceso de innovación y
generación de riqueza en las compañías que desarrollan tecnologías.
Asimismo, generar nuevos puestos de trabajo en las industrias con las
cuales estamos trabajando. A través de eso queremos crear un valor
adicional para la economía chilena. En términos prácticos, ejecutaremos
diversos proyectos que tienen relación con las áreas industriales de
Chile como la acuicultura, agricultura y sector energético. En el futuro
queremos incluir la minería y el área de salud.
Los
proyectos son definidos junto con nuestros coejecutores. En acuicultura
trabajamos con la Fundación Chile, en agricultura con la Universidad de
Talca y en energía con la Pontificia Universidad Católica de
Valparaíso. Esas organizaciones tienen los mismos objetivos que
nosotros, pero al mismo tiempo proveen de proyectos tecnológicos e
instalaciones, lo que es muy importante para el desarrollo de las
actividades de investigación de Fraunhofer en Chile.
En esas instalaciones tenemos un staff
de investigadores de Fraunhofer, pero los profesionales chilenos
también contribuyen en nuestros proyectos. En Alemania también hay
científicos que nos proveen de servicios de investigación. En Chile
somos un total de 69 personas, y contando a toda la gente que colabora
sumamos más de 100.
En
los últimos dos años en Chile se ha visto una fuerte disminución de la
inversión pública en el sector de la innovación. ¿Qué le parece este
escenario para una iniciativa como Fraunhofer?
El
modelo que tenemos en Alemania es muy simple. En investigación tenemos
un sector muy activo e innovador, tanto en las universidades como en los
institutos de investigación. Además, contamos con el compromiso de las
compañías de adoptar nuevas tecnologías y usar la investigación y
desarrollo para el mejoramiento de sus negocios. Fraunhofer, de alguna
manera, está en medio de estos dos sectores para ayudarlos a desarrollar
proyectos de I+D que puedan ser incorporados en productos comerciales.
En
Chile, creo que hay un muy buen sector de investigación en Chile. Sin
embargo, aún falta por parte de las compañías reconocer que todo el
trabajo que realizan las universidades los puede favorecer. Quizás
necesitan un gran ejemplo de cómo la transferencia de una muy buena
tecnología puede ayudar a una compañía a solucionar un problema o
desarrollar un nuevo producto. Una vez que las empresas entiendan el
valor de la I+D van a invertir más dinero en esa área y, a su vez, el
Gobierno también comenzará a hacer lo mismo.
¿Qué desafíos cree que tiene el país en esta materia?
Chile
no tiene la misma historia que Alemania. Por ejemplo, en mi país,
alrededor del 75% de lo que se gasta en I+D proviene de la industria. En
Chile, estoy seguro de que es lo opuesto. Y nuestro rol es tratar de
contribuir a eso. Creo que el Gobierno constituye un gran apoyo para
desarrollar estrategias que ayuden a este proceso de innovación. Uno de
ellos es el establecimiento de fondos para crear estos centros de
excelencia, ya que es un mecanismo mediante el cual pueden convencer a
las compañías de que las pueden ayudar a alcanzar mejores estándares en
proyectos de áreas particulares.
Los
incentivos tributarios a la inversión privada en I+D que está
promoviendo el Gobierno no son extensamente usados por las compañías,
pero son muy atractivos para que estas inviertan en actividades de
desarrollo. Entiendo que se está buscando diversas maneras para
invertir. Cuando estos fondos realmente puedan contribuir a potenciar la
innovación en el país se destinará más dinero a esta materia. Pero esa
es una pregunta que debe responder el Gobierno, no yo.
En el país tenemos alrededor de 4 mil investigadores, número que fácilmente se encuentra en una universidad top ten en el mundo. ¿Cómo se podría incrementar esta cifra?
Eso
es algo que he escuchado de parte de algunas empresas, pero no de los
investigadores. En las áreas en las cuales nosotros hemos estado
trabajando no hemos tenido problemas en encontrar a la gente adecuada
para poner en marcha los proyectos de investigación. En Santiago no hay
muchas dificultades, creo que eso se da más en las regiones, porque no
parecen tan atractivas para el trabajo científico.
Fraunhofer
es una de las organizaciones preferidas en Alemania para la
capacitación científica. Esperamos tener la misma reputación en Chile y
así atraer a otra gente. Una de las claves es crear más redes de trabajo
internacionales para poder hacer un intercambio de profesionales. En
ese sentido, una de nuestras líneas de investigación en la PUCV es
establecer un acuerdo con la Universidad de Münster para realizar un
intercambio de estudiantes. Eso es algo que también queremos replicar en
el sur de Chile, ya que vemos muchas oportunidades. La mayoría de los
científicos de excelencia que trabajan en acuicultura en otras partes
del mundo no tienen acceso a las instalaciones como las que existen en
el sur de Chile. Nosotros queremos utilizarlas para colaborar en
investigaciones internacionales y cautivar a científicos para que vengan
a trabajar a Chile.
I+D en acuicultura
¿Qué proyectos desarrollarán en Chile en el área acuícola?
El
primer proyecto es una vacuna para el virus ISA, para lo cual
trabajaremos en conjunto con nuestros colegas alemanes. ¿La razón?
Cuando realizamos las proyecciones para establecer este centro en Chile
ese era un aspecto muy importante para la industria acuícola. Segundo,
actualmente existen en el mercado diferentes productos con los cuales
podemos comparar la eficiencia de esta tecnología. Nuestro desarrollo
consiste en una vacuna oral, la que es ingerida por el pez a través del
alimento en vez de ser inyectada. En esa área hay muy pocos productos en
el mercado y eso nos permitirá establecer una plataforma para
desarrollar vacunas para las nuevas enfermedades que se presenten.
Otro
proyecto tiene relación con la detección temprana de enfermedades. A
través de biomarcadores será posible identificar cuándo un pez está
enfermo. De esta manera, los productores pueden aplicar tests a sus peces y determinar qué los está afectando. Así la industria puede reaccionar más rápido de lo que lo hace ahora.
¿Cómo ha sido la relación con las compañías del sector acuícola?
Una
de las principales actividades que estamos realizando en este momento
es conversar con la industria acuícola para conocer cuáles son sus
problemas. Estamos muy abiertos a tener mayor contacto con compañías que
tienen problemas particulares y detectar oportunidades para nuestros
investigadores. Muchas empresas ya se han contactado con nosotros, pero
nos gustaría conversar con otras industrias que tienen relación con la
salmonicultura. Eso permite tener una visión completa de cuáles son los
diferentes temas técnicos, no solo productivos, de las actividades
subsidiarias, porque escuchando sus problemas podemos establecer
plataformas para resolverlos.
A
nivel mundial, la acuicultura está enfrentada a limitantes relacionadas
con la disponibilidad de insumos marinos para la elaboración de
alimento para peces. ¿Es un tema de interés para ustedes?
El
mundo necesita más proteínas y la disponibilidad de proteínas marinas
para consumo humano es un tema que está en la agenda de muchos países y
organizaciones mundiales. Localmente, el Gobierno anunció que se
convertiría en el principal productor de peces a nivel mundial. De esta
manera, Fraunhofer va a estar involucrado en cualquier avance que
provenga de la innovación.
Nuestra
posición en Chile, particularmente en acuicultura, es que debemos ser
más activos en muchas áreas que nos estamos abordando en este momento.
Por ejemplo, pruebas de calidad en los alimentos, particularmente para
el salmón de exportación, ya que no sabemos cuál es el impacto que
tienen las prácticas de la acuicultura en la calidad del pez que va a
ser consumido. Por ejemplo, podríamos establecer las capacidades
tecnológicas para determinar residuos en los peces.
Otro
aspecto interesante es el impacto que puede tener la acuicultura en el
medio marino. En Fraunhofer Alemania, por ejemplo, tenemos una unidad
que se dedica a estudiar exclusivamente los impactos medioambientales de
distintas actividades. Queremos hacer algo similar en Chile para
prestar apoyo al sector acuícola y ayudarlos en el crecimiento de sus
operaciones y en el desarrollo de productos seguros.
Finalmente, ¿qué desafíos cree que debe enfrentar la salmonicultura en Chile?
Creo
que la industria está creciendo exponencialmente y las compañías
cuentan con un muy buen programa en ese sentido, porque en 30 años la
actividad logró ser una de las principales industrias
exportadoras de Chile. Uno de los desafíos es competir con otros países
productores, tales como China y Vietnam. Chile tiene la ventaja de
producir un pez de muy buena calidad, donde el consumidor obtiene valor
agregado. Ese es uno de los principales beneficios del salmón. Por lo
tanto, el desafío es ser capaces de mantener esa posición líder de
calidad del producto, responsabilidad ambiental y educación acerca de
los aspectos que puedan estar relacionados con la industria. En ese
sentido, creo que la salmonicultura tiene un futuro brillante.

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